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El embajador de la UE en Cuba vuelve a evitar calificar al régimen de dictadura

El embajador de la UE en Cuba vuelve a evitar calificar al régimen de dictadura

Alberto Navarro Participó este lunes en una comisión de Exteriores del Parlamento Europeo en la que fue interpelado por varios eurodiputados

/Camila AcostaCORRESPONSAL EN LA HABANA Actualizado:16/04/2021 10:59h

El embajador de la Unión Europea en Cuba, Alberto Navarro, lo ha vuelto a hacer. Ha sido incapaz de calificar al régimen cubano de dictadura durante una reunión de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo celebrada esta semana. Si bien el encuentro, realizado «a puerta cerrada» y parcialmente telemático, tenía como objeto analizar el desarrollo de las relaciones entre Cuba y la UE, el fin último, según ha podido saber ABC, era interpelar a Navarro sobre los últimos actos «escandalosos» realizados por el diplomático, a quien acusan de tener «un gran síndrome de Estocolmo» en su desempeño al frente de la legación en La Habana.

A finales de febrero, Navarro, en una entrevista concedida al medio independiente 'CubaNet', se mostró categórico cuando fue preguntado si consideraba que Cuba era una dictadura: «No, yo no considero que Cuba sea una dictadura. Claro que no». Esta declaración resultaba indefendible, incluso desde el corazón de la UE. Para entonces ya llovía sobre mojado, pues el Alto Representante para Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, ya había recibido dos cartas de eurodiputados -de los grupos PPE, Renew Europe y ECR- quejándose de la gestión «errática» del diplomático al frente de la legación en La Habana, y pidiendo su «inmediata sustitución».

Las quejas se referían a su parcialidad a la hora de tratar a la sociedad civil de la isla, dificultando las labores y la colaboración de algunos disidentes y activistas, como Berta Soler y las Damas de Blanco (premio Sájarov), en actos organizados en el marco de la UE; además de no dar publicidad a resoluciones referidas a casos protagonizados por otros opositores, como el expreso de conciencia José Daniel Ferrer, líder de la plataforma Unpacu. En las misivas también se denunciaba la participación de Navarro en una carta abierta -suscrita por cientos de personas de la sociedad civil cubana- enviada al presidente Joe Biden, pidiendo el levantamiento del embargo.

Tras la segunda carta y las declaraciones al medio cubano, Borrell convocó a Bruselas al embajador para pedirle explicaciones. Todo se resolvió con una carta del Alto Representante de respuesta a los eurodiputados reconociendo los «errores» cometidos. En ella también afirma que Navarro «acepta que se equivocó en sus comentarios sobre la naturaleza del sistema político cubano y, en particular, lamenta profundamente su respuesta a la pregunta sobre si Cuba puede ser considerada una dictadura. Está claro que Cuba es un régimen de partido único, donde no se respetan el pluralismo político y las libertades fundamentales», subraya Borrell en el texto.

Todo pues quedó en un tirón de orejas -en un «paripé», según algunos-, y el embajador retornó a su puesto tras ofrecer unas «profundas disculpas» al Alto Representante. Para muchos fue insuficiente este gesto. La vicepresidenta del PE, Dita Charanzová, en declaraciones a Camila Acosta, exigía públicas disculpas por parte de Navarro.

Borrell intenta evitar la presencia de Navarro

Sin embargo, los eurodiputados se guardaban una carta bajo la manga: la posibilidad de pedir la presencia en Bruselas de Navarro para interpelarle directamente. Intentaron hacer uso de ella, pero al parecer fue el Alto Representante el que no encontró motivo para que el diplomático viajara a Bruselas. «Borrell no estaba dispuesto a hacerle venir». Ante este escenario, algunos eurodiputados optaron por promover una reunión de la comisión de Exteriores para hablar de las relaciones entre Cuba y la UE, para la que fue convocado el diplomático, vía telemática, desde La Habana. Y así se realizó una reunión en parte presencial y en parte telemática, pero a «puerta cerrada», con una conexión restringida, para evitar la presencia de la prensa, según comenta un testigo de la reunión a este periódico.

 En la sesión realizada el lunes, bajo el nombre de 'Intercambio de puntos de vista con el embajador Alberto Navarro, jefe de la delegación de la UE en Cuba y Javier Niño (director gerente Adjunto para las Américas), sobre el estado de las relaciones entre la UE Cuba', el primero en tomar la palabra fue el diplomático, quien se disculpó por hacer unas declaraciones que como embajador no le competían, en referencia a negar que Cuba fuera una dictadura. Que se había excedido, y que también lo había hecho al firmar una carta abierta dirigida a Biden, para a continuación defender la postura de la UE contra el embargo. Tras la defensa, llegó el ataque: Navarro aprovechó la ocasión para quejarse de la reacción desmedida y excesiva respecto a su persona.

 «A continuación empezó a cantar las alabanzas hacia el régimen», señala a ABC un testigo de la sesión. En la ronda de interpelaciones, no faltó la pregunta sobre sus declaraciones a 'CubaNet'. El eurodiputado del Partido Popular Europeo, Antonio López Istúriz, le pidió a Navarro que dijera claramente si Cuba era o no una dictadura. En su introducción, Navarro había dicho ya que Cuba era un país de partido único, un régimen donde no había opiniones plurales políticamente, y que el Partido Comunista era el único órgano rector políticamente. Sin embargo, al ser preguntado directamente sobre si Cuba era o no una dictadura, Navarro «se desmarcó» alegando que «un embajador de la UE acreditado ante un país no puede decir si Cuba era o no una dictadura». Una respuesta que contrastaba con sus vehementes declaraciones al medio cubano. Navarro zanjó la pregunta argumentado que su misión era defender los valores de los 27 Estados miembros de la UE, y que entre ellos estaba la lucha contra el embargo. «En ningún momento dijo que Cuba fuera una dictadura». Aunque no dudó en referirse a la dictadura de Franco, asegura el testigo de la sesión, contra la que el diplomático «había luchado», afirmando que tras ella se habían producido los 40 años más fructíferos de España. «Navarro pidió perdón con la boca pequeña, rectificó relativamente porque luego se reafirmó en sus actuaciones».

 Tan solo hubo una ronda de preguntas en la sesión, en la que el representante socialista, Ignacio Sánchez Amor, aprovechó su intervención para acusar a los eurodiputados conservadores de haber utilizado la figura de Navarro para criticar la política de la UE respecto a Cuba, una política muy cuestionada por su falta de respuesta ante las crecientes acciones represivas del régimen cubano contra la sociedad civil.

 Cerró la sesión David Mcallister, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, quien dirigiéndose a Navarro afirmó que el diálogo exigente y crítico que dice el embajador tener, debe ser realmente crítico. Y que hay que seguir velando por el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales que no se cumplen en la isla. Una actitud crítica que no solo ha de hacerse de cara a las autoridades cubanas, sino que también de cara al propio Servicio de Acción Exterior, al que se puede pedir explicaciones por su comportamiento, concluyó.

 Traslado a Boston o a Canadá

 

Pese a las críticas por su gestión al frente de la Embajada de la UE en Cuba, Navarro, de 66 años, parece que ya tiene asignado nuevo destino -«una jubilación dorada», según han calificado algunas fuentes a este periódico-, al que podría incorporarse en semanas. Esto significa que dejaría La Habana sin haber concluido su mandato, que termina el 1 de septiembre. Según han confirmado a ABC, su destino podría ser el Consulado de Boston (lo que supondría una bajada de nivel, pero que mantendría en activo a Navarro). Otro destino que se baraja es la Embajada en Canadá. Ninguno de estos puestos ha sido rubricado todavía por la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que lleva meses de retraso en la firma de destinos diplomáticos, lo que ha provocado un embudo preocupante. A día de hoy están sin responsable al frente embajadas tan importantes en estos momentos como la de Londres, cargo que está vacante desde febrero.

 Para cubrir el puesto de Navarro en La Habana, se estaría barajando el nombre de Isabel Brilhante Pedrosa, hasta hace unos meses embajadora de la UE en Venezuela, que fue expulsada por Maduro tras la aplicación de sanciones contra 19 venezolanos por parte del bloque europeo.

 

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