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El arte de hacerse escuchar: cómo lograr que tus opiniones importen

El arte de hacerse escuchar: cómo lograr que tus opiniones importen

D, ABC.es

La escucha activa, la empatía, la capacidad para negociar, el lenguaje verbal y no verbal y la asertividad son las habilidades comunicativas que se pueden mejorar y perfeccionar para hacerse escuchar

El arte de hacerse escuchar empieza por uno mismo26 Abr2021 11:28hR. AlcoleaR. Alcole

¿Por qué algunas personas tienen miedo a expresar abiertamente sus opiniones? El hecho de que no nos tengan en cuenta, ¿tiene consecuencias en la psique y en la autoestima? ¿Qué características definen a las personas más predispuestas a convertirse en oradores, 'influencers' o creadores de opinión? La psicóloga Sandra Machado, de Mundopsicologos.com, asegura que poder comunicarse con éxito y de forma adaptativa depende de una serie de habilidades comunicativas que se pueden fomentar desde la infancia y que, al igual que sucede con otras habilidades cognitivas, se pueden trabajar y perfeccionar en el día a día. «Las personas que desde una edad temprana cultivan estas habilidades y las fomentan durante el desarrollo, tienen más facilidad a la hora de hacerse escuchar», revela.

Entre estas habilidades destaca en primer lugar la escucha activa, es decir, la escucha con atención plena. Otra es la empatía, que permitirá adoptar la perspectiva del otro y entender lo que está experimentado. La capacidad para negociar también influye en la comunicación, pues permite la resolución de los conflictos en cualquier tipo de relación. El lenguaje no verbal es determinante, sobre todo cuando se trata del contacto visual y de la postura corporal; aunque también tiene mucho peso el lenguaje verbal , debido a que es necesario mantener una coherencia entre la emoción y el mensaje que estamos transmitiendo, considerando el tono de voz, los tiempos y la vocalización. Por último, es necesario señalar que la asertividad forma parte de estas habilidades comunicativas, ya que permite equilibrar lo que queremos decir y considerar los intereses de la otra persona de forma respetuosa.

Por que algunas personas son oradores natos

Las personas que parecen tener facilidad para ser oradores son aquellas que posean o trabajen las habilidades comunicativas citadas. Aunque también existen otras características y rasgos que se pueden asociar a una persona oradora. Una de las más importantes, según revela la psicóloga, es la confianza en uno mismo y una buena autoestima, porque con estas herramientas se puede afrontar el miedo a comunicar, la timidez o la ansiedad. Y es que el control de esa ansiedad es clave para que la comunicación sea más eficaz. También, el hecho de tener confianza en uno mismo permite que la persona emplee el resto de los recursos cognitivos en centrarse en el otro y en el mensaje.

Otro rasgo del orador en potencia es la sensibilidad para captar lo que la otra persona necesita y el contexto en el que discurre la comunicación, algo completamente necesario para que el proceso sea eficaz y que depende de la atención y la percepción. Ser capaz de persuadir con los mensajes que damos es clave para poder negociar y solucionar los conflictos, un rasgo asociado también con la credibilidad. «Las personas que muestran credibilidad en lo que dicen, generan confianza en los demás», según afirma Sandra Machado.

«Las personas buscan sentirse aceptadas y queridas, valoradas por los demás y, sobre todo, por aquellos con los que tienen mayor relación»Sandra Machado , Psicóloga

Por qué a otras personas les da miedo expresar su opinión

«Tener miedo a expresar abiertamente una opinión personal puede deberse a una gran variedad de factores. Aunque la mayoría están relacionados con la falta de confianza en uno mismo y con la baja autoestima, ya que muchas personas tienden a pensar que lo que opinan no tiene el valor suficiente para ser escuchado o que se equivocan en ello.

Estos miedos y estos pensamientos pueden originarse en cualquier momento del desarrollo, cuando una persona no es valorada por lo que dice y piensa, y cuando normalmente no se le da crédito. Existe lo que se conoce como hiper exigencia patológica, a través de la cual la persona considera que, si no puede decir nada brillante, es mejor callarse por miedo a un juicio externo.

También se dan casos de personas que interpretan ese intercambio de opiniones como una puerta abierta al conflicto, por lo que intentan evitar crear discusiones al expresar sus ideas. Este miedo a expresar las opiniones también puede manifestarse a través de la alodoxafobia, es decir, la fobia o el miedo intenso a comunicar las propias opiniones y a escuchar las opiniones ajenas por el temor a los juicios por parte de los demás.

 

 

Los 5 tipos de barreras comunicativas

Las barreras comunicativas son interferencias u obstáculos que interfieren en el modo en el que nos relacionamos. Estas interferencias pueden hacer que la comunicación no siempre sea un proceso fluido, distorsionando o deformando el mensaje que llega al receptor. En concreto, explica Machado, hay cinco tipos de barreras comunicativas:

Semánticas. Tienen relación con el significado de las palabras. Explican que no entendamos una frase o un discurso.

Psicológicas. En este caso los estados emocionales pueden alterar el mensaje que se está transmitiendo. La simpatía, el rechazo o los prejuicios pueden influir en cómo vemos a los demás y en cómo nos llega su mensaje.

Fisiológicas. Se refieren a la alteración de los órganos de los sentidos. Por ejemplo, cuando una persona está ebria.

Físicas. Factores como el ruido, la luz, la gente a nuestro alrededor.

Administrativas. Se refieren a las estructuras organizacionales. La sobrecarga en el sistema, la falta de información o la comunicación impersonal pueden influir en la recepción del mensaje.

El hecho de que no nos tengan en cuenta puede tener serias consecuencias en nuestra salud mental y en nuestra autoestima. Las personas buscan sentirse aceptadas y queridas, valoradas por los demás y, sobre todo, por aquellos con los que tienen mayor relación. El hecho de que esas personas no tengan en cuenta sus opiniones y aquello que quieren expresar, se puede transmitir de múltiples maneras y casi todas negativas: generar frustración consigo mismo y con los demás por no cumplir las expectativas supuestamente impuestas; desarrollar miedo a los conflictos y por lo tanto, tener peores habilidades de resolución de los problemas; desacreditarse a uno mismo con la consecuencia de un daño continuado en la autoestima y en la expresión y gestión emocional, con el riesgo de desarrollar problemas de ansiedad y de depresión.

Las personas que experimentan estas situaciones pueden llegar a acudir a terapia por trastornos del estado de ánimo (ansiedad y depresión), en cuya raíz se encuentra el no sentirse valorados por los demás y finalmente, por ellos mismos.

Cómo hacer que nos escuchen

  • 1. Expresar nuestras ideas y opiniones sin rodeos y de forma clara. Para ello, es importante tener claro qué vamos a decir, estar tranquilos y confiar en nosotros mismos.
  • 2. Mantener siempre una buena educación nos puede abrir muchas puertas. Por ejemplo, mostrar interés al escuchar a la otra persona y respetar los turnos de palabra. Ser correcto siempre es bien recibido por la persona que nos está escuchando.
  • 3. No tenemos que tener miedo a defender nuestra postura con respeto, sin imposición ni agresividad.
  • 4. Asertividad. Es buena idea que al comunicar demos valor a nuestras palabras.
  • 5. Realizar pausas en el discurso e inflexiones en el tono de la voz, es decir, no mantener un tono plano que pueda aburrir al receptor.
  • 6. Tener paciencia con los demás, de modo que, si hay que explicar algo de nuevo, se pueda llevar a cabo con amabilidad.
  • 7. Acudir a un profesional, si se trata de un caso más grave en el que aparezcan muchas barreras comunicativas y además, la persona está experimentando ansiedad o depresión a causa de este problema.

 

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