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La importancia de no hacer nada en verano

La importancia de no hacer nada en verano

D, Público

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¿Tú como planteas el verano? ¿Te das tiempo para desconectar, para descansar, para no hacer nada en concreto? ¿O planteas las vacaciones con un programa de actividades tan preciso que parece un informe laboral? A continuación, reflexionamos sobre la filosofía de la inacción, sobre la importancia de no hacer nada en verano.

¿Eres capaz de quedarte quieto en una habitación sin hacer nada durante un cuarto de hora? Parece fácil, pero no lo es tanto. La aplicación de los fundamentos del trabajo al resto de los órdenes de la vida ha provocado que busquemos productividad en nuestras relaciones sentimentales, en el modo en el que criamos a nuestros hijos o en nuestro ocio. Cuanto antes reaprendamos a no hacer nada, antes volveremos a disfrutar de nuestro ocio, antes volveremos a tomarnos el trabajo de vivir. 

No hacer nada: la filosofía de la inacción 

No hacer nada en veranoNo hacer nada en verano. Fuente: Pixabay

Sin móvil, sin la última serie de Netflix, sin olas, sin estímulos, solo tú y la pared. ¿Estás preparado? Quedarse quieto en una habitación supone enfrentarse a uno mismo, a tus propios pensamientos. Por eso muchas personas sienten pavor a la conjunción de soledad con falta de actividad: nos obliga a estar frente a nosotros mismos, y a menudo no nos gusta lo que vemos. 

La ansiedad por permanecer enmovimiento, por actuar, por hacer, se ha convertido en una de las características más definitorias de nuestro tiempo. La importancia que se da al trabajo, no solo como fuente de ingresos, sino como principal fuente de satisfacción y felicidad, influye decisivamente en esta peligrosa ansiedad por encontrar rendimiento en todos los actos de la vida

“Para vivir, ¿es necesario atarearse tanto? Si el hombre fuera capaz de estarse quieto en su habitación por un cuarto de hora. Pero no: tiene que hacer esto, y aquello, y lo otro y lo de más allá. Entretanto, ¿quién se toma el trabajo de vivir? ¿De vivir por vivir? ¿De vivir por el gusto de estar vivo, y nada más?”.   

Ocio de Luis Cernuda.

Si a esto añadimos la plena consolidación de la era de la información con sus toneladas de información y estímulos, con el móvil como principal arma de información masiva, tenemos un escenario que complica mucho la desconexión, que cada vez está más cerca de la abolición del tiempo.  

Y es que a menudo nos quejamos cínicamente de que no tenemos tiempo, cuando la realidad es bien distinta. No queremos tener tiempo porque presentimos que no sabríamos qué hacer con él. Por eso, muchas personas convierten las vacaciones en nuevo trabajo, con un programa de actividades tan preciso que parece un informe laboral. Sin duda, ese no es camino adecuado para desconectar. 

Los beneficios de no hacer nada en verano 

No hacer nada en veranoNo hacer nada en verano. Fuente: Pixabay

Mientras Luis Cernuda se toma el trabajo de vivir, el resto de los mortales vivimos trabajando, con un mes de vacaciones. Aunque cada vez se imponen más las vacaciones cortas y espaciadas en el tiempo, es un hecho que el verano aún se mantiene como el momento ideal para las vacaciones. Ahora bien, ¿tú como planteas las vacaciones? ¿Te das tiempo para desconectar, para descansar, para no hacer nada concreto? 

 

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