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Para muchas mujeres la penetración no es lo más placentero...

Para muchas mujeres la penetración no es lo más placentero...

D, ABC.es

Admitámoslo: el tabú en torno al sexo se va levantando poco a poco, pero nuestra manera de entenderlo y vivirlo está influida por los prejuicios de siempre… y así seguirá si continuamos informándonos a través del 'porno mainstream', las películas románticas o cualquier cosa que encontremos en internet. Necesitamos urgentemente desaprender lo aprendido para centrarnos en lo único que importa: sentirnos cómodas, seguras y disfrutar al máximo.

De ahí nace 'Encantada de conocerme', un libro escrito por Cristina Callao, psicóloga y sexóloga especializada en crecimiento erótico, educación sexual y terapia de pareja e ilustrado por Carolina de Prada, que nos invita a explorarnos sin miedo, porque en el sexo no hay respuestas cerradas, sino que todo parte de conocernos y querernos tal como somos. Con test, consejos y el humor digno de una mejor amiga, nos ayuda a despojarnos de falsas creencias y nos proporciona todas las herramientas para cultivar nuestro imaginario erótico y vivir una sexualidad empoderada, plena y libre, además de ayudarnos a aprender sobre todo aquello que no conocemos del ámbito sexual.

Se cree que el objetivo de tener sexo es el orgasmo... ¿Cuánto desconocimiento hay sobre esto?

Sí, hemos aprendido que la finalidad del sexo es la penetración y el orgasmo. A esto se le llama efecto túnel, es decir, que 'todo lo que se empieza, se acaba' o el 'todo o nada'. Cuando nos focalizamos en la consecución del orgasmo, perdemos de vista el momento presente, el disfrute, el placer. Si no llegamos, nos frustramos, nos preocupamos, no valoramos la interacción que hemos tenido, porque el 'resultado', no ha sido el esperado.

El orgasmo es importante pero no debe ser el epicentro de tus relaciones sexuales. Hay muchos factores que pueden interferir en su consecución como el poco conocimiento del propio placer, las preocupaciones, las inseguridades, el miedo y desconocimiento, los mitos en torno a la sexualidad, estar pendiente del placer de la otra persona o estar en la mente y no en las sensaciones de tu propio cuerpo, por ejemplo. A tener orgasmos se aprende, eso es una realidad. Como también lo es el hecho de que la finalidad del sexo es múltiple: placer, satisfacción, conexión o bienestar.

Puesto que el orgasmo no es el epicentro, qué etapas de respuesta sexual humana vivimos durante el sexo?

Hay cinco etapas dentro de la respuesta sexual humana. La primera es el deseo, la invitación, mediante pensamientos, emociones y sensaciones, a iniciar una actividad sexual. La siguiente es la excitación, que sería la manifestación fisiológica de ese deseo, por ejemplo con elevación de ritmo cardíaco, erección del clítoris y del pene, lubricación, entre otras.

La tercera es la meseta que sería la antesala al orgasmo, en esta fase, podemos observar sensaciones preorgásmicas y un nivel muy elevado de excitación. El orgasmo, o sea, el cuarto, se daría cuando la persona se deja llevar por esa acumulación de tensión sexual y se abandona al placer, llegando al clímax.

Me gustaría aclarar que el orgasmo se da en el cerebro, aunque vías para conseguirlo pueden haber muchas. En las mujeres no hay un patrón único de respuesta del orgasmo, sino que hay mujeres que experimentan orgasmos explosivos de mucha intensidad y otras que son capaces de seguir con la estimulación y tener múltiples orgasmos.

Por último tenemos la fase de resolución, donde el cuerpo va recuperando progresivamente sus niveles basales.

«Es importante que cada uno reconozca su propio mapa erógeno»Cristina Callao , Psicóloga y sexóloga

Las mujeres tenemos fama de haber fingido alguna vez al menos un orgasmo... ¿Por qué hacemos esto?

Porque hemos centralizado las relaciones sexuales en la penetración. Hemos entendido que el pene encaja en la vagina y, en cierto modo, sí. Pero la penetración no suele ser la práctica mediante la cual las mujeres experimenten más placer y, por ende, puedan alcanzar un orgasmo. Cada persona es única y es su cometido el investigar qué y cómo funciona su propio placer, por eso es necesario que tengamos presentes las 3 'A”': Autoconociento, autoexploaración y autoaceptación. Las mujeres y personas con vulva, tenemos un órgano fantástico, encargado única y exclusivamente para el placer sexual, el clítoris.

Entonces ¿qué ocurre?

Nos empeñamos en conseguir orgasmos mediante la penetración y, desde esta práctica, para muchas, va a ser altamente difícil por cuestiones de sensibilidad. La piel es el órgano más grande que poseemos las personas y es importante que cada uno reconozca su propio mapa erógeno.

Las mujeres hemos fingido a lo largo de la historia por múltiples motivos, como acabar una interacción que no resultaba placentera o por no dañar la autoestima a nuestro compañero sexual, por ejemplo. Pero fingir implica no poder disfrutar plenamente y, también, dar a entender que eso nos gusta, por tanto, estará la tendencia natural de que nuestro compañero sexual vaya a repetir eso, porque ha entendido que gusta.

Es importante reconocer y saber qué te gusta y que lo puedas compartir, así que practiquemos la asertividad sexual.

¿Qué me puedes contar sobre el 'squirting'? Se trata de un tema muy comentado últimamente...

El squirt está popularizado de manera real o falseada porque en las películas porno se ha extendido muchísimo y eso hace que creamos que todas las mujeres podemos alcanzarlo y que todos los hombres nos lo pueden provocar.

La verdad es que el estudio de la respuesta sexual femenina está poco estudiada, en comparación a la del hombre, y hay un factor psicológico imprescindible que tener en cuenta a la hora de afirmar que todas las mujeres pueden realizar un squirt y es el hecho de que el principal órgano sexual es el cerebro y las mujeres llevamos un bagaje restrictivo en cuanto al disfrute de nuestro placer sexual. El objeto de deseo no tiene por qué ser el mismo en cada uno, como tampoco lo es nuestra respuesta física, por eso yo siempre invito a descubrirnos, experimentar e ir aprendiendo de nuestro cuerpo y sus sensaciones.

Si la autoestima es importante en nuestro día a día, no lo es menos en el sexo, ¿no?

La autoestima va muy ligada al placer en general y al placer sexual en particular; si yo me valoro, me quiero, me respeto voy a poder disfrutar de mí, de mis interacciones, de mi cuerpo y de sus sensaciones.

Pero si yo me siento insegura, por ejemplo, con mi cuerpo y/o con mis habilidades sexuales, me estoy restringiendo al placer porque no voy a ser capaz de dejarme llevar. Si se necesita tener el control de dicha situación para que no se me vea, por ejemplo, la barriga en cierta postura, que la luz no permita que la otra persona pueda verme desnuda, que las manos de mi compañero sexual no toquen o acaricien esa zona que me causa rechazo etc, no vamos a ser capaces de disfrutar. Es importantísimo sentirse cómoda y a gusto en la piel que se habita. Si me rechazo, me estoy mutilando sensorialmente y no voy a permitirme abandonarme al placer. El órgano más importante que poseemos para disfrutar de nuestra sexualidad, no es el que tenemos entre las piernas, sino el que tenemos entre las orejas.

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