Menu

Y la Virgen se convirtió en Carmen de Mairena: Asturias ya tiene su 'Ecce Homo'

Y la Virgen se convirtió en Carmen de Mairena: Asturias ya tiene su 'Ecce Homo'

DIARIO EL ESPAÑOL

 

/Lorena G. Maldonado

 

6-9-2018

 

El desastre ha tenido lugar en la ermita de Rañadoiro y las obras dañadas son tres tallas que integran a Santa Ana, La Virgen, el Niño Jesús, Jesucristo y San Pedro.

6 septiembre, 2018 18:13

 PATRIMONIO  RESTAURACIÓN ARTÍSTICA  ECCE HOMO  ASTURIAS

Lorena G. Maldonado  @lorenagm7

El 'Ecce Homo' fue el primer desastre mediático del patrimonio español, un terror de la restauración; pero sus hijos no han resultado menos dolorosos: el Cristo románico de Navarra, el altar de la Iglesia de Madrigueras (Albacete), el Cristo del Convento de las Puras (Almería), el ya mítico San Jorge de la iglesia de San Miguel de Estella (Navarra)... y el querubín de Reinosa, todo un monigote que surgió en el retablo mayor de una parroquia.

 

La última ocurrencia de los artistas bienintencionados se ha canjeado en Asturias. Aquí la curiosa restauración de tres tallas románicas, datadas por los expertos en el siglo XV y conservadas en la ermita de Rañadoiro. Como informa el Comercio, los especialistas ya tachan la obra de "desastre absoluto". Las figuras malheridas son, en primer lugar, una Santa Ana -con la Virgen y el Niño Jesús-; en segundo lugar, una talla que representa a María y Jesús; y, en tercero, una imagen de San Pedro.

 

El conjunto restaurado.

 

La estética es estremecedora. Recuerda a un paisaje-Playmobil: los colores son muy vivos -verde chillón, rosa fosforito, turquesa, etc.-, y los rostros han perdido la naturalidad del gesto, como si se hubiesen pasado con el bótox. El tono de la piel es falso y tanto Santa Ana como La Virgen llevan los labios pintados en exceso y los ojos llenos de eyeliner. Una de las tallas luce el pelo aguamarina. La órbita de los ojos de San Pedro elige cada cual su propio camino.

 

El desaguisado surgió cuando "alguien del pueblo" se envalentonó y decidió pintarlas, dado que ya se encontraban ajadas por la fuerza de los años. Arturo García, el párroco de la ermita, dio su beneplácito. La última restauración oficial había sido obra del restaurador Luis Suárez Saro, quien ha señalado que el resultado es "paupérrimo" y que "ni la técnica ni los colores tienen nada que ver con los originales".

 

volver arriba