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LA UNIDAD D E LAS RELIGIONES

LA UNIDAD D E LAS RELIGIONES

         /Puri Jiménez

Si tuviéramos que decidir  algo que identificara a este siglo pasado (el siglo XX) como lo que más ayudó  al mundo para que lo viéramos como una patria común de toda la raza humana, podríamos decir que ocurrieron un conjunto de sucesos  que nos abrieron los ojos a todos para comprender que si eso pasó en un siglo, cuantas otras  posibilidades se nos  pueden presentar en el futuro.

Si repasamos algunos temas  de la sociedad  nos damos cuenta,  cuanto daño han causado los prejuicios de todo tipo y cuanto lastre nos han dejado por el camino, por ejemplo con la igualdad de la mujer a pesar de que a nivel global el discurso que tenemos  de igualdad de genero ya es un principio universalmente aceptado,  todavía hay países  que persisten en seguir con condiciones de desigualdad.

El tema del nacionalismo también sigue dando los últimos coletazos, porque cada vez la gente ve más claro la diferencia entre el amor sano por el propio país que enriquece a las personas, y los odios y miedos que  a algunos les interesa inculcar buscando sus propios intereses.

Otro el racismo, que se está viendo como una lacra espiritual aunque sobrevive en muchas partes del mundo, a pesar de ser condenado  universalmente. El prejuicio religioso también hace mucho daño. Resulta difícil creer que la misma religión que se supone viene para unificar, traer paz y hermandad nos haya ofrecido sin embargo tantos obstáculos y en algunos casos tanto fanatismo que ha entorpecido y paralizado el desarrollo mismo del proceso religioso el cual es para unir y ayudar al prójimo.

Por otra parte no se puede negar la responsabilidad que las religiones establecidas han tenido  y tienen en algunos de los conflictos más amargos que dividen a la humanidad.

Sin embargo, todos estos  tipos de prejuicios están destinados a desaparecer, están condenados al fracaso en la medida en que ahora en las instituciones, se está gestando una  nueva forma  de relaciones. Y se están  identificando  también una serie de principios fundamentales que van a ayudar a revolucionar la sociedad. Por otro lado  es incuestionable  el reconocimiento de que, la aportación más importante  hecha  a la humanidad ha sido a través de los Mensajeros divinos como Buda, Krisna, Moisés, Jesucristo etc. que desde el principio de los tiempos han sido los impulsores de grandes cambios y nuevas civilizaciones.

La religión siempre ha demostrado ser capaz de influir en las relaciones sociales, y hoy  las necesidades que se presentan no pueden satisfacerse mediante alternativas fruto de la invención humana.

Debemos apoyarnos  mutuamente y colaborar juntos en el progreso de la sociedad con mirada libre de prejuicios.

Tal llamamiento no exige para nada el abandono de la fe, de ninguna manera, lo que quiero decir,  ó a lo que me refiero es a todo aquello que tiene que ver con la exclusividad que cada creencia se pretende adjudicar y la que nos lleva al enfrentamiento. 

Se nos presenta un desafío histórico al que las autoridades religiosas deben responder. Ahora se deben satisfacer las necesidades del alma y las de la sociedad y esto debe entenderse   como una vida espiritual madura. Aunque siempre se nos hizo creer que había una barrera entre la espiritualidad y el materialismo, es decir las cosas de Dios y las de la tierra eran algo muy difícil de compaginar, o estabas en un lado o en el otro. Hay que comprender que la ciencia y la religión son dos formas de conocimiento necesarias. Para garantizar una aplicación correcta todo avance científico se remitirá a la orientación espiritual y las convicciones religiosas deben someterse también a la prueba científica.

Y por último el tema del  ejercicio del poder en asuntos de creencia. Todos sabemos que el poder corrompe y en este sentido podemos recordar entonces qué grado de responsabilidad social tienen las autoridades religiosas en este momento. La gran ventaja de este tiempo es que hoy todos podemos ver este proceso civilizador como único e integral es decir que no es exclusivo de los sacerdotes.

En el momento actual se necesita madurez y unidad entre todas las creencias y esa madurez debemos demostrarla reconociendo que hay una verdad fundamental y es la siguiente: que Dios es uno solo y que la religión es  en sí misma una sola.

Hoy en dia existe un peligro real respecto al prejuicio religioso y que no pueden asumir solo las autoridades civiles y que exige de los dirigentes religiosos que rompan con todo aquello que no lleve a la unidad y a la paz.

                                                                                                                               

 

 

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