Menu

LA ILUSIÓN VIENE DE ORIENTE

LA ILUSIÓN VIENE DE ORIENTE

Comienza Enero con una de las ilusiones más entrañables de nuestra infancia: Los Reyes Magos. Resulta difícil expresar la emoción que todos hemos sentido y los recuerdos que evocamos en lo más profundo de nuestro corazón cuando acompañamos a nuestros hijos, a nuestros nietos, a ver la Cabalgata de los Reyes o cuando ponemos los zapatos, ¡bien limpios y relucientes al lado de la ventana!

  /Andrés Santamaría González

El evangelista Mateo nos describe la venida de unos Magos de Oriente a Jerusalén y como preguntaron. ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Esto ocurrió en los días del rey Herodes, fue cuando nació Jesús en Belén de Judá. De los cuatro evangelistas Mateo es el único que nos ha transmitido la presencia de los citados Magos en el pueblo de Belén.  Se cree que provenían de Oriente, pero no se sabe con certeza de qué país venían. Mirando las vestiduras con las que se les representaban en los primeros años del cristianismo, se puede colegir que venían de Persia. De lo que no cabe duda, es de que eran expertos en Astronomía, pero nos preguntamos: ¿eran de verdad Reyes? Cesáreo de Arlés lo afirma, en el siglo VI, aunque las pinturas más antiguas los representan sin atributos ni insignias reales, simplemente ataviadas con ropas caras de su época.  Ofrecieron al Mesías, los  presentes de oro, incienso y mirra ( oro como Rey , incienso como Dios y mirra como Hombre ), esto nos reitera en la creencia de que eran tres los oferentes, aunque al no constar en el Evangelio tampoco se sabe con certeza. Han pasado a la historia con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, aunque ni son los nombres primitivos ni son los únicos que se les aplican. Ya aparecen sus nombres por primera vez en un códice del siglo VII; el venerable Beda describe así a los tres Magos: “Melchor era anciano, de luenga y poblada barba, Gaspar, joven, lampiño y rubio, Baltasar, negro y de espesa barba. Otras teorías sostienen que los tres eran considerados de raza blanca hasta el siglo XIV, en que hizo su aparición el rey negro, como representante del continente africano, con su simbólico significado. Melchor representa a los pueblos europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos. Podemos decir que la  Epifanía representa el rendido homenaje de la ciencia y de la sabiduría al supremo Señor de las Ciencias, que con su sabiduría fundó la tierra y con su inteligencia consolidó los cielos (Proverbios capitulo III, versículo 19).

 

En esa época ,en Oriente se hacían los viajes a lomos de camellos y dromedarios, así que sobre su llegada a  Belén es de suponer que aunque la caravana viniera de Persia o Media , de Caldera o de Arabia, desde que vieron por primera vez la estrella hasta que llegaron a Belén, pasaron algunos meses, tal vez un año. Al tiempo material del viaje hay que agregar otro prudencial de preparativos para tan larga jornada, más los obligados descansos por el camino para reponerse; parece por todo ello lógico pensar que cuando llegaron los Magos, la Sagrada Familia no ocupaba ya la Santa Cueva, sino alguna casa del pueblo, como podemos deducir por el relato evangélico (Mateo II, 11). No parece que la estrella extraordinaria fuese una estrella fija o algún cometa, sino más bien algún meteoro luminoso creado por Dios para significar el nacimiento del Mesías y señalar el lugar donde estaba. Una tradición piadosa, más tarde, añade que estos Magos fueron instruidos en la fe por el Apóstol Santo Tomás y que murieron mártires en el siglo I de nuestra era. Fueron enterrados en las afueras de Jerusalén, aunque no se poseen autenticas pruebas, Santa Elena fue quien descubrió sus restos mortales y los trasladó a la gran Basílica de Constantinopla. Allí estuvieron hasta que el emperador Constantino dispuso su traslado a la iglesia de San Jorge en Milán, donde  permanecieron depositados hasta mediados del siglo XII.

 

En julio de 1164 el arzobispo Reinald von Dassel, canciller del emperador Federico I Barbarroja, los llevó de Milán a Colonia como botín de guerra, cosa entonces normal, aunque hoy en día pueda parecer cosa extraña. En su honor se erigió un sencillo templo, más tarde convertido en la magnifica catedral que les sirve de relicario y que  hoy es el monumento más preciado de la arquitectura ojival, Desde el siglo XIII un precioso cofre de oro y plata guarda sus reliquias y en el escudo de la ciudad aparecen las coronas de los tres reyes magos.

 

volver arriba