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Donald Trump ha protagonizado el arranque...

Donald Trump ha protagonizado el arranque...

Donald Trump ha protagonizado el arranque del mandato presidencial en EEUU más caótico al menos de la última centuria. Y todo hace indicar que las cosas aún se pueden torcer más, porque el dirigente de la primera potencia del mundo no acaba de asumir lo importante que es generar sensación de mesura, estabilidad y control.

/NICHOLAS KAMM

La Casa Blanca es una casa de los líos, con guerras cruzadas entre los principales asesores presidenciales. La última víctima ha sido el jefe de Gabinete Reince Priebus, a quien Trump cesó el viernes, sólo un día después de que el nuevo jefe de prensa, Anthony Scaramucci, le dedicara un rosario de insultos. Trump ha sustituido a Priebus por un general cuatro estrellas ya retirado, John Kelly, sin experiencia política. Su mayor mérito para el puesto es la lealtad que parece profesar al presidente. Pero de nada le servirán los galones para poner orden en una Administración que hoy es una auténtica jaula de grillos caracterizada por su ineficacia. Porque ello exigiría antes que nada doblegar el carácter imprevisible de Trump, verdadera causa de tanto desbarajuste.

Priebus ocupaba uno de los cargos más importantes del Gobierno, pero nunca llegó a asumir todos los poderes, porque jamás contó con la confianza de Trump, cuya red de asesores y mandos funciona como si de departamentos estanco se tratara, los unos de espalda a los otros. El nombramiento fue una componenda a través de la que el presidente trató de ganarse al Partido Republicano. Porque Priebus ha hecho toda su carrera dentro de la formación, apadrinado por el poderoso líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Con esta destitución, Trump dinamita los ya débiles puentes con su partido, que ya le ha demostrado que no le concede ningún cheque en blanco. Todo apunta a una legislatura totalmente estéril.

             

 

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