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RECORDANDO EL AYER.

RECORDANDO EL AYER.

/Antonio Rocha

Alhaurín de la Torre, como la mayoría de los pueblos de Andalucía y otros lugares de España, tuvo que soportar la emigración de una gran parte de sus habitantes ya que las penurias económicas que se atravesaron en distintas épocas del siglo XX, donde la escasez de trabajo y la falta de ingresos económicos eran tan apabullantes que obligaron a un buen número de alhaurinos a tener que dejar su patria chica.

Los primeros emigrantes, según las noticias que tenemos, partieron, en los primeros treinta años del siglo pasado hacia la zona sudamericana.

Argentina y Brasil fueron principalmente los países de destino de nuestros paisanos. La mayoría de ellos se quedaron allí para siempre.  

Los nacimientos y el asentamiento de sus hijos en aquellos lugares les obligaron a permanecer con ellos. Precisamente y desde hace unos años estamos recibiendo en nuestro municipio la visita de muchos familiares de nuestros primeros emigrantes.

En la década de los cincuenta y en los primeros años sesenta, también se produjo una amplia emigración alhaurina. Alemania, Francia y Suiza fueron los países europeos que acogieron a nuestra gente.

Barcelona y Bilbao fueron las ciudades españolas que principalmente recibieron la llegada de nuestros convecinos.

La mayor parte de los integrantes de esta segunda emigración retornaron a nuestro pueblo y hoy día viven o han vivido sus últimos días en Alhaurin de laTorre. Desgraciadamente otros no pudieron retornar a su patria chica ya que sus escasos emolumentos no les alcanzó para poder adquirir una vivienda en propiedad.

De esto último quiero relatar una anécdota que me contó un amigo de nuestra vecindad. Resulta que cuando se casó, el viaje de luna de miel lo efectuó a la provincia de Barcelona, ya que su esposa tenía una tía carnal que también había emigrado y, aprovechando el viaje de novio, fue a visitarla.

Dado que este amigo sabía que en el mismo pueblo, creo recordar que era Mataró, vivía otra familia delpueblo, se desplazó hacia su domicilio para saludarla.

Después de los abrazos de rigor y de una extensa charla, el emigrante alhaurino, al que por cierto no le fue bien económicamente su estancia en la provincia catalana, le dijo, con lágrimas en los ojos : Miguel, que pena no poder pasar los últimos días de mi vida en nuestro pueblo y poder ser enterrado allí. Y así ocurrió, murió y se quedó para siempre en Cataluña.

Por ello quiero dedicar este escrito y rendirle un emotivo homenaje y recuerdo a todos aquellos paisanos nuestros que tuvieron que irse obligatoriamente para buscar su sustento y el de su familia y que por una causa o por otra no pudieron retornar a su patria chica, en estecaso, Alhaurin de la Torre.

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