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Ver bien para vivir mejor

Ver bien para vivir mejor

/LOURDES GALÁN LÁZARO

DIPLOMADA EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA

Elemento de comunicación y factor de bienestar, la visión es una de las claves fundamentales de nuestra adaptación al mundo en que vivimos.
Citando al neuroftalmólogo Duque Elder, "mas que cualquier otro sentido, la visión determina la inteligencia del hombre y regula su conducta. Es ésta la facultad que ha desempeñado un papel preponderante asegurando el dominio del hombre y determinando su supremacía intelectual en la naturaleza". Más del 80% de las informaciones que captamos proceden de nuestros ojos. La visión es el sentido dominante del ser humano: predomina en la adquisición de nuestros conocimientos y en la mayor parte de nuestras actividades. Al volante, la vista es la vida; es de suma importancia tanto en el ocio como en el trabajo y su eficacia es garantía de equilibrio, de éxito y de satisfacción del individuo.
La visión es un indicador de salud y ésta, actualmente, se define no solo como ausencia de enfermedad sino, de manera más positiva, como el estado de bienestar gracias al cual el hombre vive en equilibrio con el medio en que se encuentra. Dicho de otro modo, la salud se considera como sinónimo de calidad de vida. Así entendida, la salud visual no tiene más que una lejana relación con las enfermedades oculares afortunadamente erradicadas en su mayoría en los últimos tiempos por los procesos de la medicina y la higiene.

La salud visual está, por contra, estrechamente ligada a las exigencias con las que nuestra visión ha de enfrentarse. El uso de ordenadores, la necesidad de leer cada vez más deprisa y durante más tiempo, el precisar una buena percepción y rapidez visual en la práctica de cualquier deporte o el conducir, implican la exigencia de una calidad de visión muy particular y meticulosa.
Y es que, insisto, la visión es nuestra fuente privilegiada de información. Por ello, tenemos que intentar ver bien para así vivir mejor, y esto no debe ser una fantasía, ni una curiosidad, ni tampoco un lujo. Es una necesidad primordial.

 

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