Menu

Historia de una vida

Historia de una vida

/Juan Sánchez Jiménez

      Nací en Alhaurín de la Torre Málaga, Era el mes de enero de 1942, según me han dicho porque en el juzgado rezo como nacido el 10 de enero de ese mismo año.

      He vivido muy intensamente me ha interesado todo, como nací en una huerta situada al norte de Alhaurín, mis primeros pasos fueron por una acequia por la que llegaba el agua a la huerta, mi padre sembraba Pimientos habas tomates pepinos, pero lo que daba de comer a la familia eran las patatas.

      Estoy hablando de los años 50-60  en pura posguerra civil, la miseria en Alhaurín era generalizada, las patatas era lo que más se utilizaba en las comidas, casi todas las comidas llevaban papas sí papas, eso de patatas es palabra muy culta y moderna.

      Fui creciendo y jugando con niñas, los vecinos todos tenían niñas, quizás por eso me gusten tanto las mujeres. En la escuela mi primer profesor fue Don Emilio. Bueno,  muy bueno, pero se marchó y me colocaron con otro maestro, malo muy malo, solo le gustaba montar belenes en Navidad, de enseñar nada, a mí como campesino me encargaba el musgo y plantas que yo buscaba en el arroyo del gato, seme olvidaba decir que era algo sarasa.  También me dieron clases varios maestros de pago unos venían a mi casa y otros en la suya.

      Poco a poco me fui incorporando a los trabajos del campo, estos cada vez más duros -el trabajo del campo- en aquellos tiempos era muy duro.

      Y llegamos al servicio militar, Me tocó en San Fernando Cádiz, en infantería de marina en una compañía de antiaéreos, con ametralladoras que los americanos fabricaron para derribar aviones y que se las regalaron a Franco, pero que no le acertaban ni a un cerro, aunque fuera el Capitán de la compañía el que disparara.

Creo que nací para comerciar, vi a un compañero veterano que vendía tabaco y me ofrecí para ayudarle, me dijo, no, ayudarme no, lo que vendas a medias. El cielo abierto haciendo lo que me gustaba y ganando algo.

Cuando mi socio se licenció me instalé por mi cuenta, pero tenía que salir al pueblo a comprar y sólo podía salir los domingos que estuviera libre de servicio, que la verdad eran pocos. Dándole vueltas al problema llegue a la siguiente conclusión, que la solución estaba en hacerme asistente de un jefe. A mí nunca me ha faltado el valor y en esta ocasión tampoco, me fui al teniente hombre bueno y comprensivo, y le pedí que me enchufara de algo. Dicho y hecho pase a asistente del capitán de la compañía, con lo que ya podía entrar y salir a San Fernando para comprar. Antonio Solano Pérez vecino de Alhaurín es testigo y fue mi socio.

Una de las cosas que vendía era tabaco negro de la marca celtas, que los veteranos sabedores de la tirantez que había entre los comunistas y Franco le añadieron lo siguiente a cada letra.

C  E  L  T  A  S

Comunistas

Españoles

Levantarse

Tendréis

Ayuda

Soviética.

El resto de mi vida lo conocéis, pero por si alguien no lo conoce un breve recordatorio.

Vuelvo a Alhaurín saco el carnet de conducir en Málaga aquí no había autoescuelas y mientras esperaba al autobús, compraba cosas para que mi madre las vendiera en la casa, yo me encargue  del campo ya que mi padre era muy mayor. Cambié los cultivos por otros que estuvieran menos tiempo en la tierra y  fui el primero en ponerle cañas a las tomateras, las cosechas las vendía en las tiendas del pueblo y así ganábamos todos.

volver arriba