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Manuel Requena entrevista a Miguel Martín Tomé

Guerini Guerini M.Requena

Más conocido por Miguel “El Guerini”

Nació el 15 de Enero del 1942,

Hijo de Inés Tomé Gómez conocida por “la Marina”, y Miguel Martin conocido por “Miguel el de Eduardito”.

Es el tercero de los cuatros hermanos, de una hembra y tres varones.

Miguel, a la vez que nos enseñaba fotos de su juventud Sentado en el salón de su casa, nos contaba parte de su vida.

-¿En qué calle del pueblo vivías con tus padres?

-Nosotros vivíamos en la Calle Empedrada, en el rincón del “Cao”, en la plaza de “Merino”, donde estaba el mercado antiguo.

-¿fuiste a la escuela?

-Fui poco tiempo al colegio, estuve en la plaza de la iglesia con Don José y en la plaza del Conde con Don Francisco.

-¿A qué juegos jugabas en aquellos años?

-Yo he jugado a casi todos los juegos que había cuando era pequeños: la Billalda, la bolas, al salto y la comba, al cursa (en este juego yo sobresalía siempre), al salto la papa, la chapas, a la cuarta a la pared y a las cara o cruz.

-¿tenías agua corriente en la casa?

-En las casas no había Agua corriente, nos teníamos que lavar en una palangana, que guardábamos debajo de la cama junto con una escupidera para hacer las necesidades más ligeras de la noche.

-¿Miguel que atracciones especial pasaban por el pueblo cuando tu era chicuelo?

-Recuerdo que venía al pueblo un matrimonio con una cabrilla, que se llamaba Margarita, y que se subía en una escalera pequeña, donde había un pequeño trozo de madera donde ella terminaba poniendo las cuatros patas, mientras el dueño tacaba la trompeta, y la mujer pasaba el platillo.

-¿Dónde se hacía de comer en tu casa?

-En mi casa se hacía de comer en el humero que era una especie de chimenea, donde se hacía el fuego y se ponía encima el estrave para soportar la hoya o salten con la comida. Un día cuando mi madre estaba haciendo la comida cayó de lo alto del humero una culebra.

Mi madre hacia muy bien de comer sobre todo el potaje, la habichuela, las berzas. En el patio teníamos varios guarrillos.

¿Cómo te divertía en tu juventud?

-Me paseaba como todo el mundo por la calle Mezón, y cuando hacia buen tiempo íbamos a pasearnos desde el puente el gato a arrollo blanquillo. Cuando fui ya mozuelo siempre llevaba un tirolés, para mí era el sobrero más chulo que había. Recuerdo varia anécdotas que me paso en el cine de “Cristobita”. Paca, su mujer, era muy buena persona, dejaba de pasar a ver las películas a mucho de los niños y niñas sin pagar, y cuando se asomaba Cristóbal, que estaba en la taquilla, decía: ¿Pero Paca, por dios cómo es posible que el cine esté casi lleno, si todavía no he vendido ni una entrada?.

Un año Cristobita, contrato a un mago, fui a verlo con un grupo de amigos, uno de ellos era Pepe “el Cristino”, que se sentó a mi lado, al ver que cada vez que subían alguna persona y el mago lo dejaba dormido, me dijo ¿ese tío a mí no me muere?, yo le dije al mago por seña que lo subiera “el chato”, subió y a él también lo dejo medio dormido, cuando bajo nos decía ¿Pues no es verdad que ese tío muere a uno?.

De joven yo siempre participe en todas las actividades de las ferias del pueblo, en la carrera de saco, a romper botijos, también cogíamos de una sartén que estaba colgada una moneda con la boca, nos poníamos la cara “toó tiznao”.

-¿Cuáles fueron tus primeros trabajos?

-El primer trabajo que hice fue ayudarles a mis padres a rebuscar papas, aceitunas, en la finca de la alquería, la Capellanía, el lagar, Peralta Tabico etc…. Con unos 14 años fui a coger Palma, Tomillo, esparto, traíamos unos treinta o cuarenta kilos, desde la sierra de Torremolinos, lo llevábamos a la calle “el tejar”, donde había un hombre que se llamaba Julián “el Calero”, también había otra persona en Peralta, que tenia un almacén. Recuerdo que cada vez que bajaba de la sierra traía los tobillos “estrozaos”, era porque no llevaba un “calzao” adecuado, era una albarca de goma, teniendo todo el pie en el aire, de esta manera cada vez que daba un paso, los pinchos y matas duras del campo me arañaba los pies.

Más tarde estuve sembrando alcachofas, rebajando caña dulce en la vega. Estuve en el retiro “las Animas”, con una guadaña, segando alfalfa, que era la comida de las vacas.

Con dieciocho años me fui a una empresa que estaba haciendo la carretera del pinar, una urbanización que esta antes de llegar a Torremolinos, nunca olvidare el nombre de esta empresa se llamaba “el limpio”.

 

En el año 1969 entre a trabajar en el Punto Industrial, estuve en esta fábrica hasta el año 1983. Al principio entre de peón en al almacén cargando todo tipo de bultos de telas que llevábamos a Barcelona, allí tenían unas máquinas para hacerles los estampados, yo fui de ayudante del conductor unas diez veces, más tarde se compró esta máquina estampadora para nuestra fabrica, desde entonces me pusieron en una máquina de plegar tela.

En el año 1984 me llamaron para trabajar de peón de albañil en el Ayuntamiento, recuerdo que se estaba haciendo la Casa de la Cultura, desde entonces no he dejado de trabajar en el Ayuntamiento, hasta 15 de enero del 2007 que me jubile.

 -¿Cuéntanos cuáles son tus aficiones?

 -Yo soy muy aficionado a la cacería menor. Con 18 años ya tenía mi escopeta “Espani Hinglesa”, que todavía tengo. Me la trajo Juan “El Cartero” de San Sebastián. Me costó 5500 pesetas.

Mi gente era todo “cazaores”. Con la cacería de redes llevo más de 60 años. Empecé esta afición con Juan “De Aruña”.

También soy muy aficionado al cante, de hecho yo he “cantao” todo tipo de “cante” en los bares y fiesta acompañado con la guitarra, decían la gente que se me daba bien.

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