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HISTORIA Y ORIGEN DE LA COSTA DEL SOL (1)

(Archivo de La Fontana)                                                           

                                      

                    Todo el litoral de la provincia de Málaga, desde Nerja hasta Estepona, está defendido de los vientos del norte por una barrera de sierras que impiden el paso del frío procedente de la meseta. La Sierra de Almijara alcanza en Nava Chica y en el pico del Lucero los 1800 metros, extendiéndose por su ladera meridional los términos municipales de Nerja, Frigiliana y Cómpeta. A continuación y hacia Málaga, la Sierra Tejeda abriga, entre otros, los pueblos de Torrox, Algarrobo, Torre del Mar y Vélez-Málaga, siendo su máxima altura el pico Maroma, con 2.080 metros. Los Montes de Málaga resguardan a la capital de la Costa del Sol y pasado el valle del rio Guadalhorce, las sierras de Mijas (1150 mtrs), Blanca y Bermeja, protegen los municipios de Torremolinos, Benalmádena, Mijas, Fuengirola, Marbella y Estepona.

                    La naturaleza calcárea de éste sistema montañoso facilitó la formación de cuevas, que fueron ocupadas por el hombre desde los primeros tiempos prehistóricos, llegando a tener en el Neolítico la mayor población humana de la provincia malagueña, sobresaliendo la Cueva de Nerja (con casi cinco kilómetros de recorrido), por los importantes hallazgos arqueológicos, que han aportado grandes avances al conocimiento del Paleolítico europeo. Las cuevas situadas en Rincón de la Victoria, Torremolinos, Benalmádena y Marbella han dado, igualmente, restos que evidencian la citada ocupación humana del territorio costasoleño, ya de forma continuada desde el Neolítico.

                    A partir del siglo VIII a.C. llegan a sus playas los primeros navegantes fenicios, acordando con los naturales la fundación de emporios comerciales en puntos estratégicos del litoral, que con el paso de los siglos se convertirían en ciudades, como Fuengirola y Marbella. Portadores de una civilización superior, transmiten a los indígenas españoles parte de su tecnología, pero especialmente el alfabeto, incorporando a nuestros ancestros en el conocimiento de la escritura y consiguiente formación de la lengua ibérica. En poco tiempo levantan diversas factorías pesqueras para la obtención del "garum" y otras conservas, excavan filones de hierro y otros minerales, culminando su colonización con el sistema de intercambio comercial y cultural mejor dispuesto del Mediterráneo occidental.

                    Tan acabada y sutil fue la colonización púnica, que cuando es sustituída por los romanos, éstos se limitan en un principio a continuar la explotación de los recursos, sin necesidad de construir nuevas infraestructuras. Encontraron una red viaria, minas y factorías pesqueras, puertos, embarcaderos, transportes, etc. en funcionamiento y la población preparada culturalmente para recibir sin hostilidad la nueva civilización, que precisamente aquí, en los antiguos dominios semitas de la Costa del Sol, cuaja mucho antes que en el resto de Hispania, echando los cimientos de la que siglos después será Andalucía.

(Continuará)

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