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BENALMÁDENA CLAMÓ POR SU DEFENSA Y EL CASO DE CATALUÑA

BENALMÁDENA CLAMÓ POR SU DEFENSA Y EL CASO DE CATALUÑA

 /Juan Sánchez Jiménez

Indagando en la historia

El 27 de abril de 1557 los pocos vecinos de Benalmádena se quejaron al Concejo de Málaga, al que pertenecía el lugar, por tener a éste sin defensas contra los moros que llegaban en barcos y les hacían daños y secuestraban para cobrar rescates, pidiendo que se reconstruyera la muralla y la torre "de manera que podamos tener algún amparo para podernos defender". También pedían el envío de armas como ballestas y arcabuces y nombrar un teniente de alcaide que se ocupara de tener en orden la defensa, pues el año anterior cuando les atacaron los piratas desde la costa, no pudieron encerrarse en la torre por estar cerrada su puerta y además no había dentro armas para la defensa.

La petición llegó a Málaga cuyos ediles mandaron al alcaide de Benalmádena Sebastián Cazalla que compusiera e hiciera lo que pedían los vecinos. Pero el 29 de mayo se recibió en Málaga otra petición consistente en que mientras se hacía la obra de la torre y asustados como estaban con los ataques, se armara la torre con ballestas y arcabuces y otras armas y pólvora para poder defenderse. Y asimismo que se pusiera un teniente que estuviera en la torre de día y de noche para vigilar y avisar y defender del peligro y no ocurriera como el año anterior en que los vecinos estuvieron a punto de morir todos.

Y también que se pusiera un vigilante para avisar del peligro, como estaba mandado desde hacía muchos años, y que se le pagara, y que su señoría mandara a los vecinos a dormir dentro de la torre con sus bienes, por si los moros llegaran y que mandara a un carpintero arreglar la puerta y todo lo demás y que hubiera en la torre dos o tres tiradores.

Los párrafos anteriores y otros parecidos pidiendo ayuda reflejan perfectamente cómo se arreglan los asuntos urgentes en España por parte de sus gobernantes, desde hace siglos. Es decir, que es nuestro carácter, como lo vienen escribiendo y diciendo nuestros más relevantes cerebros. Que no importa nada lo que les pase a unos españoles amenazados de muerte. Pues nada, que cada lector haga memoria de los casos parecidos que ha conocido, y si no quiere porque se siente remolón, que se acuerde de la pérdida de Portugal, pero especialmente, de la de Cataluña que se produjo ayer. Puede que aún lleguemos a ver las cercanas pérdidas de Basconia, Baleares y Valencia. Para ello, solo hace falta que por la Moncloa pase uno tras uno un golpe de pintureros.

 

 

 

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