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BREVE RESUMEN DE HISTORIA DE CATALUÑA

BREVE RESUMEN DE HISTORIA DE CATALUÑA

Recopilación: Juan Sánchez Jiménez

El reino de Aragón, establecido en 1164 y disuelto en 1707, lo componían las comarcas gobernadas por el rey de Aragón y el conde de Barcelona a partir de consecutivos matrimonios de sus hijos. Uno de ellos, el rey aragonés Ramiro II el Monje nombró en 1137 a su yerno administrador del reino con el título de conde de Barcelona y en 1162 Alfonso II de Aragón heredó el reino, ampliado con nuevos matrimonios y conquistas (Mallorca, Valencia, Córcega, Cerdeña, Sicilia y Nápoles). El reino se llamó en las Cortes de Monzón de 1289 "Corona de Aragón y de Cataluña", que desde el siglo XIV se conoció como "Reino (o Corona) de Aragón". Algunos de sus reyes y príncipes fueron Pedro II el Católico, Pedro IV el Ceremonioso, Alfonso V el Magnánimo. El título oficial era Reino y Rey de Aragón, sin ninguna mención al condado de Cataluña, y Zaragoza fue siempre su capital, en la que juraban sus reyes. 

Durante años hubo discusiones y guerras entre príncipes aragoneses y catalanes reclamando cada uno de ellos títulos y tierras. El resultado fue que Ramiro II tomó en matrimonio a la francesa Inés de Poitiers, naciendo su hija Petronila en 1136 a la que unieron con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, que se convirtió en príncipe de Aragón. Su hijo Alfonso II fue desde 1162 el primer rey de Aragón y de los condados catalanes, de los provenzales y de otros, además de las nuevas comarcas conquistadas de Lérida, Tortosa, Teruel y otras cuyas fronteras se situaban en los reinos musulmanes de Valencia y Denia.            

El hijo de Jaime el Conquistador heredó de su padre el reino de Mallorca, el Rosellón, la Cerdaña y Montpellier.

Martín el Humano murió sin dejar heredero y de los cuatro candidatos que pretendieron sucederle, le tocó el reino al habilidoso Fernando de Antequera, de la casa castellana de los Trastámara, que se casó con Isabel la Católica en 1469, unificando los reinos de Aragón y Castilla. A partir de entonces los reinos, principados y condados pertenecientes a la Corona tuvieron virreyes nombrados por los Reyes Católicos.

Durante el siglo XVII, hubo grandes tensiones a consecuencia de la subida de impuestos y en 1635 los ejércitos ocuparon Cataluña para luchar contra Francia, que mandó mesnadas para ayudar a Cataluña, dando lugar a muchos conflictos, que desembocaron en la famosa Guerra de los Segadores entre el reino de Castilla y Aragón y el condado de Cataluña en 1640, ocasión aprovechada por los diputados catalanes para fundar la República Catalana, pero tuvieron que reconocer la autoridad del rey francés Luis XIII como conde de Barcelona, para cobrarse el importe de su ayuda. Este conflicto se resolvió en la Paz de los Pirineos en 1659, exigiendo el primer ministro francés Richelieu la propiedad del Rosellón y una parte de la Cerdaña como pago de su ayuda a Cataluña contra Castilla.  

Antes de morir el rey castellano Carlos II dejó nombrado su heredero al príncipe francés Felipe de Anjou, que reinó con el nombre de Felipe V, que tuvo que enfrentarse a los reyes europeos que pretendían reinar en España y Cataluña votó por el archiduque Carlos de Austria en 1701, declarándose otro alzamiento catalanista ayudado por la marina inglesa, terminando la guerra con la ocupación realizada por las fuerzas del rey Felipe V, hecho que dio origen al fuerte odio catalán a Castilla, vivo en la actualidad bajo diferentes alegatos, pues se les suprimieron antiguos fueros y otros derechos adquiridos en siglos anteriores.           El rey Felipe V, vencedor de la guerra, remodeló totalmente las leyes vigentes en la Corona de Aragón, imponiendo el régimen de Castilla, desapareciendo las autonomías y asambleas municipales y desde ese momento los cargos políticos serían nombrados por representantes del rey, la administración sustituida por corregidores y el idioma castellano fue declarado el único oficial de toda España, suponiendo todas esta medidas la formación de un nuevo estado centralizado, con lo cual perdió Cataluña la mayoría de sus fueros y ancestrales autonomías y a partir de esa situación, las minorías influyentes y clases dirigentes catalanas no han dejado de aprovechar diversas situaciones políticas españolas para intentar de nuevo alcanzar su independencia, como está ocurriendo en los presentes momentos, culminación de los graves errores cometidos por los dirigentes políticos de la democracia titulada en la Constitución de 1978.

Documentación:

Buesa Conde, Domingo J., "El rey de Aragón", CAI, 2000, ISBN 84-95306-44-1.

Bofarull Broca, Antonio, "La confederación catalano-aragonesa", Barcelona, 1872. En esta obra del siglo XIX se apoyan los independentistas catalanes para justificar el invento de un inexistente "reino de Cataluña".

 

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