Menu

EL FERROCARRIL EN LOS AÑOS 50 DEL PASADO SIGLO (5)

EL FERROCARRIL EN LOS AÑOS  50 DEL PASADO SIGLO (5)

RESUMEN DE SERVICIOS

/Juan Moreau Tamayo

Los propios viajeros de los que he realizado una semblanza general, gracias a esa modernización, se han actualizado ellos mismos.

En los trenes de cercanías de las grandes ciudades, se ve con un mínimo equipaje, un público que llega puntual a las estaciones de partida y que en su mayoría tienen bonos de viaje mensual o semanal, aparte de los que utilizan esporádicamente este medio de transporte por su rapidez, limpieza y seguridad.

Cómodos y rápidos los intercitis (entre ciudades), acogen los viajeros que llevan, como su nombre indica, destinos entre capitales de provincia, regiones o largas distancias y que no dudan en utilizar, dado a la propia comodidad como el servicio que les prestan transportando sus propios vehículos y no tener que soportar la conducción durante horas, incluyendo alguna fiesta que aglutina la circulación por carretera un mil por cien.

Renfe, les proporciona otros servicios como son “Bar-restaurante-cafetería”, entretenimiento con las proyecciones de las películas y documentales que les ofrecen en las pantallas al efecto, y en su defecto, con una variedad de canales de música a su elección.

Y así, toda la gama de trenes de alta velocidad, comenzando por los “Talgos” y finalizando con el “Ave”, en donde el confort y la velocidad aparte de un exquisito servicio está en todo momento pendiente de hacer más agradable el tiempo a bordo.

A mis ochenta y un años, en mi locura, cuando el tren me conduce a alguna parte, cierro los ojos y pienso: “¡Qué bonito sería morir dulcemente en un convoy y que éste, cambiando el rumbo, pasando ese túnel larguísimo que une la tierra con la eternidad, me llevara al más allá!  Pero no, tú,mi querido tren, estás encasillado en tus vías, sigues impasible con un rumbo fijo, oyendo mil y una historias de amor y desamor, de ilusiones y desengaños, de estrés y sosiego, de desventura y felicidad…

Quiero por eso, ofrecerte un pequeño homenaje y gritar a los cuatro vientos ¡Bendito sea tu creador y bienaventurados los que han hecho posible que llegues donde has llegado y llegarás con el tiempo!

¡Quién pudiera volver a los diez años de edad, en que para mí era una gozada, subir acompañado de mi padre en el tren “chico” el de vía estrecha, el que unía Málaga con Coín o Ventas de Zafarraya!

 Qué maravilla, cuando al pasar por los numerosos apeaderos con su silbido característico y que, aunque estuviera llegando el tren nos esperaba a que termináramos que cargar o descargan nuestro equipaje para seguir su ruta con el tacatá que lo hacía único al pasar por los Alhaurines el de Coín o por Vélez Málaga el que llegaba a la provincia de Granada.

Mi vocación de ser ferroviario se truncó y todo quedó en un sueño

  

volver arriba