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MIL CIEN AÑOS DE LA MUERTE DEL CAUDILLO MALAGUEÑO OMAR BEN HAFSUN

MIL CIEN AÑOS DE LA MUERTE DEL CAUDILLO MALAGUEÑO OMAR BEN HAFSUN

(Fuente: Ibn Hayyan de Córdoba, "Crónica del califa 'Abderrahman III an-Nasir, entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis-V)", traducción de María Jesús Viguera y Federico Corriente, Instituto Hispano Árabe de Cultura, Zaragoza, 1981). Resumen de informaciones de Internet.

 /Juan Sánchez

Este año de 2017 se cumplen mil cien años de la muerte de Omar ben Hafsun, patriota malagueño de origen godo, que de 880 a 917 quiso fundar en la serranía de Ronda un reino independiente, aliándose con los funcionarios y gobernantes del gobierno omeya descontentos con el cobro de impuestos abusivos, seguido por su familia y personajes que se unieron a su causa y otros colaboradores.

Fue Omar descendiente de la familia de un godo llamado Alfonso, su quinto abuelo, convertido a la religión musulmana en tiempos del rey Don Rodrigo, nombrado gobernador de la provincia de Ronda, de cuya época subsistió un numeroso campesinado hispano, en su mayoría cristiano,  y una aristocracia de terratenientes de larga supervivencia, perteneciendo a esta categoría social sus antepasados, cuyas tierras en los montes malagueños les fueron usurpadas por los árabes invasores y repartidas entre los soldados beréberes licenciados del ejército. Al-Razi, escribió que "eran cristianos la mayoría de los hombres y guerreros de Ibn Hafsún", lo que indica que en esa época los españoles no parece que aceptaran de buena gana la presencia de musulmanes en el gobierno hispano.

El nombre Hafsun de Omar deriva de la pronunciación árabe del romance de su padre Alfonso: Adfuns o Hafsun. Murió Omar en septiembre del año 917 y el cronista Ben Idhari en su libro "Bayan al-Mugrib" se alegra de su fallecimiento con las siguientes palabras: "Omar ben Hafsun, apoyo de los infieles, jefe de los hipócritas, tizón de las guerras intestinas, refugio de los fautores de discordias y rencillas murió dicho año 917 y tal suceso fue considerado como motivo de alegría y como presagio del factor divino y del fin del reinado de la abominación". Con su muerte la nación española perdió la oportunidad de liberarse del yugo musulmán.

El 23 de abril del 904 Aban, hijo del imán Abdallah comenzó una expedición con una poderosa caballería contra Omar ben Hafsun. Llegó al río Nescania, hoy Arroyo de las Piedras del Valle de Abdalajís. Después combatió y derrotó a Omar e incendió aldeas y cortijos y atacó la alquería  de Torrox, en tierras de Teba. El mismo año Abderramán III atacó Bobastro y todos los castillos y torres de su entorno, que controlaba Omar. En Torrox salió Abderramán victorioso y las cabezas de los cristianos vencidos fueron expuestas al público en Córdoba. Diez años después, el 927, su hijo Hafs se rindió al califa y éste, personalmente, destruyó su fortaleza de Bobastro, cuyas ruinas pueden observarse en las Mesas de Villaverde, en el Chorro (Ardales). El 7 de febrero del mismo año Suleymán, otro hijo de Omar, fue decapitado en Bobastro y su cadáver mutilado enviado a Córdoba y colgado en una de las puertas de la ciudad, llamada al-Sudda. Otros diez años más tarde, el 13 de mayo de 937, bajo el reinado de Abderramán III, fue decapitada en Córdoba la hija de Omar, Argentea, por negarse a abjurar de su fe cristiana, siendo más tarde declarada santa, junto con otros cristianos martirizados.

Fueron treinta años de lucha durante los que Omar persiguió acabar con el poder musulmán, acosando a los omeyas incansablemente sin conseguirlo, con un ejército de muladíes, nombre con que los historiadores conocen a la población autóctona de Hispania convertida al islam y de los llamados mozárabes, cristianos que nunca cambiaron de religión. Sus hijos se pelearon entre ellos, adelantando la derrota de su padre, que fracasó en su propósito de fundar un Estado independiente cuando el emir al-Mundir le ganó las plazas de Priego, Iznájar, Cabra y Jaén, que más tarde Omar reconquistó y llegó hasta las puertas de Córdoba amenazando la estabilidad del gobierno descendiente de los árabes. Entonces se hizo fuerte en casi toda Andalucía con la colaboración de los gobernadores más importantes, pero fueron derrotados en la batalla de Poley, hoy Aguilar de la Frontera, cerca de Córdoba, el 16 de mayo de 891.

A partir de entonces sufrió muchas derrotas, refugiándose con sus hijos y seguidores en el castillo de Bobastro, cerca de Ardales, donde resistió los ataques del emir Abdalá y de su nieto Abderramán III. Y en esta situación falleció en septiembre de 917, hace mil cien años, continuando sus hijos la lucha contra el Estado musulmán hasta el 21 de enero de 928 en que el emir Abderramán III entró en Bobastro por asalto, ordenando desenterrar los cadáveres de Omar y su hijo Chafar y llevados a Córdoba fueron expuestos al público, al tiempo que destruyó muchas fortalezas en tierras de Málaga, expulsando de ellas a miles de mozárabes, que huyeron a los reinos cristianos del norte de España.

Bobastro es el nombre de una población y castillo del siglo IX, que el erudito malagueño Francisco Javier Simonet y el profesor Cayetano de Mergelina Luna ubicaron en este monte llamado hoy Mesas de Villaverde, que se hizo famoso por haberlo escogido el caudillo Omar ben Hafsun como base del levantamiento muladí contra el gobierno omeya de Córdoba. A lo largo del tiempo los escritores musulmanes lo escribieron con las formas Bubaštar, Bubaštur, Bibistar (en el manuscrito de Ibn Hayyan), Bubašhtro, Bobašter (al-Idrīsī) y los castellanos como Bobastero, Bobostar,  Bobaxter, Bobastro. Según la opinión de José Baquero, se trata de un nombre híbrido formado por dos vocablos mozárabes, del latín bovis, bobus, "buey, "bueyes" y bostar, "establo", que dieron por haplología, bubaštar, bobostar, bobastero, bobastro, con el significado de "establo de bueyes" y trasladando este significado al lenguaje popular, se entiende, por extensión, como "Los boyeros" o "Dehesa boyal o Monte boyal, sitio de pasto del ganado vacuno". 

 

 

 

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