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Los 88 peldaños de la gente feliz

Los 88 peldaños de la gente feliz ABC.es

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Peldaño 48: «Regala tu tiempo a aquellos con el poder de detenerlo»

En este capítulo de «Los 88 peldaños de la gente feliz» te explico cómo gestionar la soledad: la mayor enfermedad del siglo XXI

La enfermedad del siglo xxi es... la soledad.

Uy... Espera. Eso no es del todo correcto. Falta un pequeño matiz que lo cambia todo.

La soledad no es una enfermedad. La enfermedad del siglo xxi es... la incapacidad de gestionarla.

Poco a poco, la gente se va a ir quedando cada vez más sola. «¿Es esto un problema para mí?», te dices. Depende. Sólo será un problema en la medida en que tengas una dependencia con respecto a la gente o un miedo a no tener una persona o personas con las que compartir espacio y tiempo. ¿Recuerdas el Peldaño 7, «Siempre es miedo»? Siempre que la soledad sea un problema para ti, podrás concluir que detrás hay un miedo no sanado. Te tocará hacer introspección y llevar a cabo el ejercicio de tirar del hilo para identificar el miedo o miedos que te llevan a evitar o temer la soledad, para luego trabajarlos, observarlos y contarlos (confesarlos) una vez tras otra, a fin de, poco a poco, conseguir conquistarlos.

— Anxo, pero hay un estudio de Harvard de más de ochenta años de duración que dice que las personas con mejores relaciones en sus vidas y con menos soledad son las más felices.

La conclusión de ese estudio es errónea. Su interpretación es que si tienes buenas relaciones y no vives en soledad, vivirás más tiempo y con mayor felicidad, pero realmente es al revés. Las relaciones duraderas no son la causa de tu felicidad, sino el efecto de tu Éxito Interior.

Interpretación errónea: cuando tengo buenas relaciones por fuera, eso me equilibra por dentro.

Interpretación correcta: cuando tengo un buen equilibrio por dentro, eso mejora mis relaciones por fuera.

Por tanto la solución a la enfermedad del siglo xxi no está en llenar tu vida de personas, ya que eso lejos de abordar tus miedos, los perpetúa. La solución no está en cruzar los dedos para que tus hijos no se vayan a vivir muy lejos; no está en suplicar a tu pareja que no te deje; no está en rezar para tener la suerte de no quedarte viudo o viuda. Está en... curar tu sensación de dependencia.

La soledad no se cura fuera, añadiendo más personas, sino dentro, encontrando más equilibrio

Cada vez que, en lugar de intentar encontrar la solución a tu temor a la soledad buscando fuera personas que la eliminen, buscas dentro los motivos que provocan ese miedo, a fin de sanarlo, acabas de dar un paso que es de una enorme repercusión en tu vida: curiosamente, la calidad de tus relaciones se dispara. ¿Por qué? Porque es infinitamente más fácil relacionarse con una persona que está sana por dentro y con equilibrio, esto es, que vive desde la Bolsa Blanca (el amor), que con una persona que afronta la relación para satisfacer una necesidad insana de dependencia, esto es, desde la Bolsa Negra (el miedo).

Solo cuando halles el equilibrio interno que te permita estar perfectamente a gusto contigo mismo podrás afrontar las relaciones de la forma más sana posible. Cuando alcances ese punto, estarás en posición de, ahora sí, aplicarte este precioso principio.



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