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LAS CASAS DANESAS XXI

LAS CASAS DANESAS XXI

/Juan Moreau Tamayo

Llegamos de vuelta a Pizen tras sufrir otro registro en nuestro equipaje y chequeo de nosotros mismos (quizá pensando si nos hubiéramos traído algo), en la frontera de Checoslovaquia a la República Federal Alemana, la camioneta cogiendo infinidad de baches, y renqueando en las cuestas arriba, llegamos por fin a Ratisbona.

Y un nuevo incidente tuvimos que soportar antes de nuestra llegada: el “cateto”, en su dormívela pensando que quien estaba junto a él en el asiento era yo, le cogió un “muslo” a la viajera que en ese momento estaba junto a él y se ganó una terrible bofetada; los gritos de los viajeros y los palos que le dieron fueron tales que lo dejaron hecho una piltrafa.

Todos gritaban, nadie nos entendía, el conductor paró en una gendarmería, nos hicieron bajar y nos preguntaron por los pasaportes.

Luis era bruto, como ante dije, pero muy despabilado y con repetir “-No compre pan, no compre pan” … para no retrasar el viaje, seguimos en el vehículo hasta nuestro destino en donde llegó molido y con algunos moratones.    Estábamos en Basilea, (Zúrich), buscamos hotel y descansamos aquella noche como dos angelitos.

Digna de mención era la ciudad de Domiclizen, Ratisbona y al día siguiente en Alemania “los montes Beskides, lugar tan bello que no tengo palabras para describirlo y otra maravilla que pudimos contemplar fue “La ciudad de las Rocas”.

Pensé que hasta pasado dos días no teníamos los billetes de vuelta por lo que tendríamos que emplear el tiempo; ocurriéndoseme el estando tan cerca de Suiza, cantón alemán, aunque por mi trabajo lo visité varias veces, ir a esa montañosa región.

A la mañana siguiente el “cateto” estaba bien del todo y deseoso de seguir visitando Europa por lo que le propuse mi plan que acertó de buen gusto:

En Alemania, dividida en dos en aquellos tiempos por la Segunda Guerra Mundial, parte de los monumentos digno de ver entre otros eran en aquellos años:

“Las casas típicas, el maravilloso río Rin, La Selva negra, la Puerta de Brandeburgo en Berlín, la fábrica de maquinaria pesada en el distrito de Hallé, Dresde, Zwinger, Unilaboral de Berlín, Tubinga, Castillo de Linderhof en Babiera, el Antiguo Parlamento, El altísimo puente de Hormigón sobre el río Mosela en Coblenza, todo esto en los ocho años que estuve en aquél país había visto.…

Pero, vallamos con las peripecias de nuestro cateto y su acompañante que era yo.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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