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LAS CASAS DANESAS XV

LAS CASAS DANESAS XV

               /Juan Moreau Tamayo         

La tarde de ese interminable día transcurrió en los automóviles de regreso a Aarhus; En la fecha que estamos utilizar una autopista de peaje no nos llama la atención; en los años 70 del pasado siglo ya en Dinamarca era una realidad, aunque a la ida lo hicimos por una carretera convencional, el ir de vuelta por la autovía era algo que nos sorprendía; comimos unos bocadillos de salmón ahumado, a la llegada a Skagen, a la ida, y al regreso.

 una vez llegados a la casa de la familia “Carma” o Kampmann, nos propusieron cenar, llevándonos la sorpresa de que toda ella era cocina española…   ¡Estos daneses estaban en todo!

“Lucifé”, se había quedado con la señora antes mencionada en su ciudad, Aarhus; se alegró muchísimo por la adquisición y la última sorpresa que nos aguardaba era que, al final de la cena, una pareja de “cantaores y bailarines” nos hicieron la noche inolvidable.

Según nuestro amigo el “cateto” aquella noche dormí como un lirón y ronqué a placer.

¡Ah!, Se me olvidaba, allí no hubo nadie que se escapara de su mote según nuestro José Luis; el mío “intérpreto” y en otro momento “er menuíllo”. Así tendría yo de carnes…

A la mañana siguiente, temprano, -No sé por qué se levantan al amanecer y más estando el sol alumbrando ese interminable día- ya estaba nuestra “Lucifé” esperándonos para entregarnos los tiques de pasaje del barco y los billetes Aarhus – Róterdam en Holanda.

Y permitirme algo de historia que estaba resumida en el libreto que me dio ella:

Dinamarca es un estado de Europa septentrional que ocupa parte de la península de Jutlandia y un grupo de islas que separan el mar Báltico del mar del norte; la componen el Estado de Dinamarca la baja y llana Península del mismo nombre y las islas. La superficie total es de cuarenta y tres mil kilómetros.

El clima es Atlántico, aunque de transición entre el Noroccidental europeo y el oriental.   Predominan los vientos procedentes del Océano Atlántico. El país es brumoso y húmedo y sus temperaturas invernales no son tan bajas como correspondería a su elevada latitud.   La región oriental es más fría que la occidental y se cubre de hielos en enero.   La humedad del aire no origina lluvias excesivas, pero provoca nieblas y lloviznas en la medida suficiente para mantener permanentemente verdes prados.     

 

 

 

 

 

 

     

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