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LAS CASAS DANESAS XIV

LAS CASAS DANESAS XIV

Juan Moreau Tamayo/

En el capítulo anterior vimos con qué maestría se formaba una casa prefabricada de madera; para mí, que no salía de mi asombro, ver cómo era la terminación de aquella vivienda de dos pisos, con escaleras de caracol y flores en los ventanales que, de siete milímetros de espesor y doble cristal, era nuevo para mí. 

Al preguntar el “cateto”: ¿- Aonde se cuergan las cortinas? - La respuesta fue que no eran necesarias ya que el clima, en la mayoría de las veces rondaba los cero grados, casi todo el año nublado, no eran imprescindibles tales elementos de decoración.

Un famoso decorador danés se encargó de lo más entretenido y no menos difícil de la villa, con un toque personal muy acertado llevó a cabo su oficio, como era la iluminación, mobiliario, detalles…

Bien torpe era José Luis que quedó un rato pensativo y volvió a preguntar:

¿- Y si arguno se quea encueros pa andá por la casa?, lo va a vé to er mundo…

-Por estas latitudes-, respondió el señor Kampmann, no hay un guapo que salga de la ducha desnudo completamente, porque se le hielan hasta los “acompañantes”.   De todas formas, intente quitarse el tabardo que lleva puesto y me comenta después.

Dicho y hecho; el “cateto” se desprendió de él unos segundos y con la misma presteza que lo hizo, volvió a ponérselo.

¡“coño “!  ¡pos lleva osté más razón que un santo, enuno istantes, ma queao helao!

Tenga en cuenta que en este momento estamos cerca del polo norte y estaremos, hoy día de sol, a algunos grados bajo cero, pero en cinco minutos encenderemos las chimeneas de leña y la casa va ser un lugar agradable.

 Nuestro amigo entró en calor y empezaron las presentaciones:  El arquitecto, el supervisor, el decorador, el jefe de cuadrilla de fontaneros, electricistas, técnicos… Y un brindis con champán francés con los operarios que por cierto se lo merecieron.

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