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QUIEN ES COCHAMBROSO…”

Procesión de la Virgen del Carmen Procesión de la Virgen del Carmen

/Juan Moreau Tamayo

          En casi todos los pueblos existen personajes que por su simpatía y buen hacer se hacen casi famosos; entre éstos, conocí a uno en Alhaurín de la Torre que era célebre: jovial, gracioso sin pretenderlo, con un humor blanco, y medio “tartaja”, sobre todo cuando se ponía ciego de vino peleón.

          Eran los tiempos que sólo se bebía el néctar del dios Baco en las tabernas; después llegó la moda de la cerveza, posteriormente, cuando la “coca cola” invade el mundo, empiezan los “cubas libres” y en la actualidad, es tanta la variedad de las bebidas que sería difícil de numerar, imponiéndose entre muchos el whisky.

          J. J. era un hombre con un corazón que no le cabía en el pecho; cuando veía una necesidad a su alrededor, era el primero en buscarle solución.

          Estando un día ante la imagen de Nuestra Señora la Virgen del Carmen de quien era devoto, como buen hombre de la mar en su juventud, luego de llevarla en andas el día de su onomástica, y habiendo hecho algunas paradas durante el recorrido, que servían para refrescar la garganta en las tabernas del barrio, pidió de voz en grito a la Imagen, tener la suficiente capacidad para dejar de beber alcohol ya que estaba mal del hígado.

          Cumplió esta promesa a “rajatabla” dado a que, anterior a esa fecha las borracheras eran de varios días de duración y, más de una vez tuvo que llegar a su cortijo a gatas.

          Al cabo de unos meses, subió al pueblo y nos encontramos casualmente en la Plaza; le pregunté:

          “¿-Tomamos una copa?”

          “-Vamos allá, ¡Niño, para mí una gaseosa!”

          Tras la primera, la segunda, la tercera… y él, otra gaseosa.

          Ya con el estómago lleno de líquido y no pudiendo resistir más nuestros comentarios de lo exquisito del vino “Tío Pepe” en catavinos pequeños para saborearlo mejor y no se perdiera el “buqué” y lo sabroso que estaba acompañado del buen jamón de la serranía de Ronda, que nos habían servido, nos dice esta frase

          “¡-quien es cochambroso, no puede ser curioso!”, ¡Niño, sírveme un vaso de vino antes de que reviente de ganas!

          Lo bebió rápido, saliendo a la carrera del bar, con las manos abiertas, hablando sólo de esta guisa:

          “¡-Virgen del Carmen! ¿Porqué tiene uno que ser tan cochambroso?”

          Y no lo volvimos a ver por el pueblo en mucho tiempo.

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