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YERBAS VENENOSAS DE MÁLAGA

YERBAS VENENOSAS DE MÁLAGA

/Victor Gómez

(Del archivo de La Fontana)

28-07-2017

La mayoría de las plantas venenosas deben sus poderes a los alcaloides, sustancias que neutralizan ácidos y forman sales. Compuestas parcialmente por nitrógeno, atacan al organismo humano con mucha fuerza. En función de las dosis deben considerarse venenos o medicinas. En este tipo de plantas, los pequeños detalles son relevantes. La planta del  tomate, no el fruto, contiene "solanina", un alcaloide venenoso generado por sus partes verdes.

Muchas de ellas eran utilizadas antiguamente en la guerra; el canónigo Medina Conde (III, pág. 14) al describir la conquista de Casarabonela en 1485 por los Reyes Católicos, escribe: "salieron los moros a defenderse, y escaramucear con los cristianos; originóse una gran confusión por el desorden de los nuestros en el pillaje, que murieron algunos de "los tiros de las saetas que con yerbas venenosas les arrojaban los moros", y en su crónica de la guerra de Granada de 1568-70, escribe Mármol de Carvajal (pág. 139): "algunos caballos reventaron de comer una maldita yerba que hallaron por aquellos valles" (cerca de Trevélez).

          Entre las plantas con flor propias de nuestro terreno, es sin duda el acónito la que mayor peligro supone para las personas, conocido popularmente con los nombres de anapelo y matalobos. Sus flores, que salen en verano, tienen un llamativo color azul morado, que arranca la gente desconociendo su alta toxicidad, mientras que los animales cuando pastan, las evitan. Crece en los prados, ríos y arroyos de la Serranía de Ronda y su nombre científico es "Aconitum napellus". Su principio activo es la aconitina, el más tóxico de todos los alcaloides, que se concentra en sus tubérculos, raíces, tallos y hojas, bastando tres o cuatro miligramos para preparar una dosis mortal, atacando al sistema nervioso central, al ritmo cardíaco, y a los aparatos respiratorio y digestivo. Son plantas que pueden llegar al metro de altura,  viven varios años, se secan durante el otoño y brotan en primavera. Un viejo refrán dice: "Tú, que coges el berro, guárdalo del anapelo (o acónito)".

          Los campesinos malagueños conocían la famosa planta llamada beleño o "yerba loca" ("Hyoscymus níger y H. albus L.") por sus venenos, la hiosciamina y la atropina y como consecuencia de éstos, por su propiedades "mágicas". Es decir, es un potente alucinógeno. Beleño fue sinónimo de veneno y embeleñar, es decir, adormecer a alguien mediante el uso de esta planta, equivalía a envenenar. Hay un refrán que dice "Al que come beleño no le faltará el sueño". Sus propiedades hipnóticas provocan la sensación de pérdida de peso, ligereza e ingravidez, como si el envenenado sintiera que vuela. Entre sus propiedades figura la sensación del "ungüento de las brujas", que recuerda a los famosos "encuerichis de Tolox", que a principios del siglo XX se reunían en el río Verde para practicar supuestos "espiritismos", dirigidos por una vieja borrachina que tenían por bruja, muriendo algunos de ellos por sobredosis.

          El estramonio ("Datura stramonium") es otra planta parecida al beleño y se la conoce porque sus flores blancas con forma de campana  se abren por las tardes, con los nombres de "hediondo", "higuera loca" y "trompetilla", expeliendo un peste repelente. Nace casi en los mismos sitios que el beleño. Su veneno es la hiosciamina y la atropina y su efecto muy tóxico, que ataca al sistema nervioso vegetativo y central, a la visión (midriasis o dilatación de la pupila al simple contacto con el ojo), al ritmo cardíaco y al aparato respiratorio. Se extendió por Europa desde España en el siglo XVI

          Otra planta, la mandrágora ("Mandragora autumnalis"), tiene propiedades parecidas a las de la belladona y es la planta sobre la que se han escrito más leyendas supersticiosas alrededor de sus raíces que tienen formas humanas y sus hojas tienen aspecto de acelgas. Llegó a creerse que   producía la muerte a quien la tocaba, como si se tratara de una mala bestia y para engañarla, le ataban un perro, que al contacto, moría y así se conformaba, dejando atacar a las personas. Una muestra más de la inmensa ignorancia en que se ha mantenido siempre el pueblo español. Los  "ungüentos de brujas" se hacían con hojas de mandrágora, beleño, belladona y estramonio, que aplicados sobre la piel, producían alucinaciones increíblemente realistas. La mandrágora crece en tierras bajas, húmedas o inundadas, en la Hoya de Málaga y sus principios activos son muy tóxicos, afectando al sistema nervioso vegetativo y central, ritmo cardíaco y aparato respiratorio.

La cicuta ("Conium maculatum"), se empleó durante toda la Antigüedad y en la Edad Media para ajusticiar a los sentenciados a pena capital y para asesinar y para suicidarse. Su veneno reside en los alcaloides cientina y conhidrina, que contiene en el jugo, paralizando los tejidos neuromusculares. Nace en los escombros y en los bordes de los caminos.

          La adelfa (Nerium oleander) nace en verano en las ramblas y arroyos de malagueños, conteniendo principios digitálicos que atacan al aparato digestivo y al corazón.

La acción de la planta digital sobre el ritmo cardíaco ha sido conocida y aplicada desde antiguo. Su nombre científico es "Digitalis purpúrea" y nace en la Serranía.

Los frutos negros de la yedra ("Glechoma hederácea") contienen hederina que actúa como vomitivo y purgante, venenoso para el hombre y algunos animales, provocando náuseas, diarreas y congestión de las meninges, pero también es una antigua planta medicinal recomendada para el tratamiento del riñón y de los dolores de pecho.

          La flor del aro ("Arum maculatum") tiene forma de embudo y nace en los sotos de los ríos. Para conseguir su venenoso cianhídrico se descompone la sustancia que tienen las hojas y los rizomas. Las moscas polinizan sus flores cuando quedan atrapadas en los pelos del interior de la flor. El aro es conocido con los nombres de yaro, jaro, jarro, jarillo, coño de vaca y otros más. Posiblemente el río Guadiaro, que nace cerca de Ronda, deba su nombre a esta planta.

El garapalo o jarapalo o emborrachacabras ("Coriaria myrtifolia")  nace en torrentes, linderos de bosques, arroyos, etc. Abunda En los canutos de la sierra de Mijas, término de Alhaurín de la Torre y es muy tóxica por el tanino que contiene pero a las cabras sólo las emborracha. También se llama "yerba zapatera" porque la utilizaban los zapateros para curtir pieles con su tanino.

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